Hace dos años que Sessho-seki, la Piedra Asesina, se rompió en dos. Esto es un grave problema para los habitantes del distrito de Nasu, Japón, pues esta piedra recibe su tenebroso nombre porque posiblemente contenía un espíritu maligno que ahora andaría suelto y quién sabe las consecuencias que esto podría tener.
Lo que sí sabemos es que hace casi mil años una hermosa mujer llamada Tamamo-no-Mae formaba parte de la corte imperial del emperador Konoe. Nadie sabía su edad, pero aparentaba tener alrededor de veinte años. A pesar de su juventud, era versada en muchas áreas del conocimiento, contestando sin dificultad preguntas sobre música, astronomía o religión. Siempre emanaba un agradable aroma y sus ropas jamás se arrugaban o ensuciaban. En la corte todos la apreciaban, incluyendo al emperador Konoe.
Un día el emperador cayó gravemente enfermo y el astrólogo Abe no Yasuchika le advirtió que la causa de su mal era Tamamo-no-Mae. Le revela que ella era, en realidad, un kitsune de nueve colas, es decir, un zorro de gran sabiduría y poder, de ahí sus nueve colas. Le cuenta además que ella estaba trabajando para un malvado daimio que quería tomar el trono para sí.
Al verse descubierta, Tamamo-no-Mae desapareció de la corte. El emperador rápidamente le ordenó a los dos guerreros más poderosos que le dieran caza y la mataran. En su forma de zorro, ella logra eludir a sus cazadores por algún tiempo, pero eventualmente la encuentran en la llanura de Nasu y la matan de un flechazo. Al morir, su cuerpo se transformó en piedra y su espíritu en un gas mortalmente venenoso que pasó a habitar la piedra. Desde entonces, entrar en contacto con la Piedra Asesina significaba la muerte.
Un día el monje budista Genno se detuvo a descansar cerca de Sessho-seki. La Piedra Asesina lo amenazó y el monje, al darse cuenta de la presencia de un ser malvado, quiso ayudarlo a que pudiera liberarse de ese terrible destino. Realizó rituales y rogó por su salvación espiritual, logrando que Tamamo-no-Mae prometiera dejar de habitar la piedra y se fuera en su descanso eterno.
Sin embargo, no sabemos si Tamamo-no-Mae cumplió su promesa, por lo que la piedra se sigue considerando una amenaza. Tanto es así que cuando Sessho-seki se empezó a agrietar hace ya varios años los japoneses la amarraron para evitar que escapara el espíritu. A pesar de estas precauciones, el 5 de marzo del 2022 la piedra amaneció partida en dos.
Lo interesante es que durante el 2022 el número de delitos en Japón aumentó por primera vez en 20 años y ha seguido aumentando1. Por ejemplo, el 2023 los delitos graves, como los asesinatos y agresiones sexuales, aumentaron un 29,8% en relación al año anterior y, si sus memorias no fallan, recordarán que el 2022 el ex primer ministro japonés Shinzo Abe fue asesinado durante un acto público.
Oficialmente, esta variación se atribuye al aumento de la delincuencia callejera al relajar las restricciones contra la pandemia del COVID. Pero esto sólo explica la oportunidad, pero ¿qué pasa con la motivación?
Si Tamamo-no-Mae no cumplió con su promesa y permaneció en la roca, no sería descabellado pensar que, al fin libre, decide vengarse de sus asesinos. Pero han pasado mil años, ya no es posible vengarse ni siquiera de los nietos de sus asesinos. Sus descendientes se han multiplicado y están por todo Japón. Entonces tal vez habrá que vengarse de todo Japón y qué más sencillo que utilizar a los mismos japoneses para hacer el trabajo sucio. Con su aclamada inteligencia y sabiduría no le sería difícil manipularlos y esparcir su veneno por toda la nación.
Según fuentes ficticias, se ha convocado a los monjes y cazadores que aún practican las tradiciones antiguas para que asistan a la policía y logren encontrar a Tamamo-no-Mae, sobre todo luego de que un aclamado genealogista japonés descubriera que el ex primer ministro asesinado era descendiente directo del emperador Konoe.
Escrito por Pauli Andreu
- Fuente: La Tercera
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