Reencantarse con el fútbol

Hablar de fútbol siempre implica tomar partido y apasionarse, al menos en Chile y en gran parte de América Latina. Es parte de una identidad que nos define. Aún recuerdo cómo todo se paralizaba cuando Chile jugaba contra Brasil o Argentina, y cómo un técnico como Bielsa nos cambió la mirada. Pero, ¿por qué escribir sobre fútbol ahora, si me había desencantado de la industria tóxica que lo rodea? Porque, como todo en la vida, mi relación con este deporte tiene ciclos. Esta es la historia de cómo me volví a reencantar.

Desde los diez años, mi papá me llevaba al estadio todos los domingos. En los años 80 y 90 era un mundo aún más masculinizado, pero su pasión me contagió desde pequeña. Ir al estadio era una experiencia casi catártica: gritar, lanzar garabatos y comer sándwiches enormes. ¡Hasta nos escapábamos del colegio para ver junt@s el Mundial de Francia 98!
Luego, en mis años de feminismo y activismo, la cosa cambió: confesar que me gustaba el fútbol era casi herético. Pero lo asumí como una de esas contradicciones universales —se puede ser feminista y futbolera, yogui y tomar vino.

El desencanto con la industria

Durante años seguí la liga nacional, los torneos internacionales y los mundiales; incluso jugué en una liga amistosa en Toronto. Pero desde el Mundial de Catar 2022 ya no pude tolerar la industria que maneja la FIFA: ese márketing grosero, los sueldos que superan presupuestos de países enteros y una masculinidad estereotipada me agotaron. Lo de Catar —la esclavitud migrante para construir estadios en el desierto, la mafia interna de la FIFA y su impacto social y medioambiental— dejó un gusto amargo que me alejó de las canchas.

Aun así, desconectarse al 100 % es casi imposible, sobre todo cuando tu pareja es croata y su selección llegó a la final y la semifinal de los dos últimos mundiales. Y, bueno, ¿a quién no le gusta Modrić?

Hace un par de semanas descubrí la historia de un club irlandés que desafía esa lógica marketera: los Bohemians (“Bohs”) de Dublín. Fundados como cooperativa en 1890, apostaron por un marketing con causa y por programas comunitarios y educativos: promueven el matrimonio igualitario, la lucha contra el cambio climático y la protección de los refugiados. Demuestran que se puede financiar un club y jugar a nivel profesional sin los estándares irreales de los grandes equipos.

Su historia me recordó a Chigol, una iniciativa que conocí en Pudahuel, Santiago. Basada en la educación popular, usa el fútbol como metodología educativa y emancipadora, sin árbitros —deciden los propios jugadores— y con equipos mixtos. No compite en ligas profesionales, pero su impacto en jóvenes de sectores marginados es notable.
Busqué otros clubes con propuestas similares, pero la mayoría se queda en campañas puntuales, no en cambios estructurales. El negocio es tan lucrativo que deja poco espacio para una mirada crítica.

¿Y el fútbol femenino?

No podía dejar de mencionarlo: es un claro ejemplo de la masculinización del deporte. Algunos datos reveladores:

La primera liga verdaderamente profesional comenzó recién en 2000 (EE. UU.), 2013 (Brasil), 2019 (Argentina) y 2023 (Chile).

Según un estudio de la Universidad del Sur de California1, la cobertura de deportes femeninos en los programas deportivos de televisión fue de apenas un 5,4% en 2019, frente al 5% de 1989: apenas un 0,4% en más en 30 años.

Y si necesitas un ejemplo para explicar qué es una brecha salarial de género, aquí tienes uno: una jugadora promedio de la Women’s Super League ganaba unas 47.000 libras al año, frente a los 3,6 millones de libras de un jugador promedio de la Premier League: una diferencia de más del 7.000%2.

A veces vale la pena reconciliarse con aquello que nos gusta, encontrando un sentido que permita sobrepasar las contradicciones. Para mí, los Bohs abrieron una ventana para volver a disfrutar el fútbol como deporte, sin la carga ética de los grandes clubes y torneos.

Escrito por Su Cabezas.

  1. Miller, Jenesse. «News media still pressing the mute button on women’s sports». USC Today, 24/03/2021. ↩︎
  2. Jack, Simon. «Women’s football: Why are female players paid so much less than men?» BBC News, 3/08/2022. ↩︎

Imagen de portada hecha con imágenes propias y de https://www.flickr.com/


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