Las glaciaciones cubrieron toda la Patagonia chilena

Un día, a orillas del mar, mirábamos la hermosa cordillera de la Costa con mi hermano. Había una marca muy horizontal que atravesaba varios de sus cerros, a la misma altura. Entonces mi hermano me pregunta “¿Antes el mar llegaba hasta ahí?”. “No -le dije- la tierra estaba más baja”. Eso lo sorprendió, no había pensado en esa posibilidad.

Luego, hace unos días conversando con una tía, le hablaba de cómo la Tierra ha cambiado y le contaba esa misma historia. Ella también se sorprendió muchísimo, no podía creer que la tierra estuviera más baja. Le dije “Así es, por eso hay fósiles marinos en Los Andes”. Y ahí sí que la sorpresa fue total. ¿Cómo una masa de roca de esa envergadura podía haber estado bajo el mar?

Me encanta cuando eso pasa. Cuando cuentas hechos científicos, absolutamente cero ficción, y la gente se sorprende. Me encanta ver un adulto maravillarse con la realidad.
Como geógrafa y apasionada por las ciencias naturales, esto me pasa a menudo. Por un lado, ocurre cuando converso con personas que no son de esa área, que su único contacto con la geografía fue aprenderse capitales y el nombre del río más largo, pero nunca les enseñaron cómo este planeta se formó y cómo se sigue formando.

Por otro lado, me maravillo yo cuando converso con colegas y me cuentan de las cosas extraordinarias que van descubriendo sobre el planeta. El último fue sobre las glaciaciones.
Todos tenemos una vaga concepción de lo que son: momentos en la historia de la Tierra donde la temperatura bajó tanto que el agua se congeló y se formaron enormes mantos de hielo que cubrieron los continentes.

Cuando nos enseñaron de las glaciaciones nos dijeron que todo Canadá y parte de Estados Unidos estaban cubiertos de hielo, así como el norte de Europa y de Asia. Está todo muy estudiado en el hemisferio norte, por supuesto, pero ¿y acá? ¿Hasta dónde llegaron los glaciares en el hemisferio sur? ¿En Chile?

Pues luego de años de investigación1 hoy es posible reconstruir nuestro pasado geológico hasta 35 mil años atrás. En ese entonces existía un manto continuo de hielo de 350 km de ancho y 2.090 km de largo, es decir, partía en la cordillera de Los Andes en IX región de la Araucanía y terminaba en Tierra del Fuego. Como pueden ver en el mapa más abajo, a partir de Chiloé al sur el manto iba de mar a cordillera. ¿No es eso fascinante? Nada de Cochamó, Coyhaique, Cochrane, Torres del Paine, Punta Arenas, nada. Llegabas a la zona de Puerto Montt y ahí te quedabas, bloqueado por una pared celeste de hielo.

Imagen: Pauli Andreu, en base a Davies et al (2020)

¿No los hace sentirse minúsculos? ¿Saber que esta configuración terrestre que conocemos y que nos parece tan sólida y permanente no lo es en absoluto? Que una cordillera entera estuvo bajo el mar, que kilómetros y kilómetros de territorio que hoy recorremos con la carretera austral no tenían nada más que hielo. Pienso que esto es particularmente extraordinario cuando hablamos de lo inanimado. Porque los seres vivos mueren, se extinguen y sabemos que eso es así porque lo podemos experimentar muy de cerca, pero ¿que una montaña aparezca? ¿Que un glaciar que está colgado de una montaña pueda unirse a otros que están más allá y terminen cubriendo medio país? Precioso.

Y aclaro que el mapa muestra los resultados de dicho estudio para el Cono Sur, no solo para Chile. Es decir, están incluidos los resultados del lado argentino. Y asumo que usted, estimado lector, se hará la pregunta de por qué los glaciares no avanzaron por la pampa patagónica argentina. Ya no me queda espacio para darle la respuesta, así que dejo que usted mismo la busque o me pregunte la próxima vez que nos veamos.

Escrito por Pauli Andreu

  1. Davies, B. J. et al. (2020). The evolution of the Patagonian Ice Sheet from 35 ka to the present day (PATICE). ScienceDirect. ↩︎

Imagen de portada: Esteban Sagredo

Mapa: Pauli Andreu, en base a Davies et al (2020)


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